Colonoscopía y prevención de cáncer de colon

 

El cáncer colorrectal es uno de los tumores de mayor incidencia y que se asocia con alta mortalidad: datos de Estados Unidos muestran que, en ese país, dicho tumor es el tercero en diagnóstico en ambos sexos y la segunda causa de muerte por cáncer. Como en otros tumores, la probabilidad de aumentar la sobrevida es mucho mayor si la enfermedad es diagnosticada y tratada cuando todavía se encuentra en un estadío local (es decir, sólo en las paredes del intestino) que cuando ya se ha expandido a los tejidos y órganos adyacentes o hay metástasis en otros lugares del organismo. Por este motivo, las guías internacionales recomiendan la realización de estudios para descartar la presencia de este cáncer a todos los adultos mayores de 50 años y repetir los mismos con una frecuencia determinada según el tipo de estudio aunque se descarte la presencia de lesiones.

Actualmente existen una serie de procedimientos que se utilizan para evaluar la presencia de tumores intestinales o pólipos que puedan evolucionar a lesiones malignas y se clasifican en dos categorías: los tests de evaluación de la materia fecal y los exámenes estructurales del intestino, que incluyen la colonoscopía, enemas de contraste y tomografías.

Para la realización de la mayoría de los tests estructurales se precisa que todos los residuos sólidos sean removidos del tubo digestivo, a fin de optimizar la visualización del mismo y de las posibles lesiones. Este procedimiento, que técnicamente se conoce con el nombre de preparación o limpieza colónica, generalmente incluye la toma de algún medicamento en combinación con una dieta especial los días previos a la realización del estudio.

 

Limpieza colónica

El proceso de limpieza colónica generalmente comienza dos o tres días antes del estudio. A partir de ese momento, el médico tratante le indicará consumir solamente alimentos blandos (gelatina, caldo, etc) y líquidos.

El día antes o el mismo día del estudio generalmente se indica la toma de algún medicamento usado para la limpieza colónica. Estos medicamentos, que pueden ser polvos para reconstituir, comprimidos o líquidos de distinto volumen, tienen efecto laxante que causa episodios de diarrea durante varias horas y aseguran que el intestino se vacíe de residuos sólidos.

Una parte importante del proceso de limpieza es mantener una hidratación adecuada. En la mayoría de los casos, el profesional médico le recomendará ingerir suficiente cantidad de líquidos claros como: agua, caldo o jugo de manzana. Se deben evitar los líquidos con coloración rojiza, los líquidos oscuros o espesos y las bebidas alcohólicas.

El proceso de limpieza colónica no es causa de confort ya que implica repetidos viajes al baño. Sin embargo, es sumamente importante cumplir con las recomendaciones de su médico y completar el proceso en su totalidad para asegurar la completa visualización del tracto intestinal en estudio. Si el colon no está completamente limpio de residuos sólidos, la colonoscopía puede durar más de lo habitual o incluso el médico puede suspender el procedimiento y pedir la repetición del mismo en otro momento.